1 sept 2009

Esas llamadas...

De pronto un día te llaman y te dicen que esta en el hospital, que tu no puedes entrar, que solo van a entrar sus hijos porque solo hay unos minutos y un número de personas.

Y ella es mayor, es normal que tenga sus achaques piensas, pero la estancia se alarga. Tienen que operarla. La operan y pasas media noche allí, te dejan al menos despedirte pero ella esta como ida, como una niña pequeña que no sabe donde la llevan, esta asustada, preocupada. Y allí os quedáis todos, en la sala de espera al lado de lo que sera su habitación cuando salga del quirófano, esperando, asustados, preocupados. Y por fin sale la oncóloga. No han podido quitar todo, esta muy extendido y con su edad no hubiese servido de nada. Y tienes que llamar a tu hermana y explicárselo, pero mientras lo intentas te pones a llorar. Pero entre sollozos consigues explicárselo, la quedan 6 meses te han dicho, solo queda esperar, van a intentar la quimio pero... la quedan unos meses en los que intentaran que sufra lo menos posible. Tu hermana intenta calmarte aunque tú sabes que cuando cuelgue se irá a algún lugar lado tranquilo a llorar más de lo que lo harás tú, pero por una vez le toca ser la fuerte un rato.

Vas a verla cada día, al ir a la universidad o al volver, en lugar de los cafés de los sábados, en lugar de quedar con tus amigas los domingos. Va mejorando poco a poco y vuelve a ser la que era, aunque más suave. Intenta la quimio pero le sienta muy mal, no merece la pena dice la oncóloga. 6 meses más tarde aun esta bien, más suave que cuando salio del hospital, pero aun sale a la calle, aunque trayectos cortos. Después de Navidad ya no sale, dos meses después ya casi no sale de su habitación, cada vez más suave. Con el tiempo casi deja de hablar. Deja de hablar. Deja de conocernos. Deja de comer. Un día la doctora que va a verla a casa cada pocos días nos dice que no pasara de la siguiente semana. Y cada vez que suena el teléfono te asustas. Se te encoge el corazón. Se te nubla la vista. Y un día llega la llamada y ya no quedan lágrimas... o las guardas para momentos posteriores... momentos de soledad...

Y tres años después... vuelven esos momentos con otra persona... una mucho más joven... y empiezas a temer que se acerque el momento de esa llamada otra vez...





(imagenes sacadas de Google)

2 comentarios:

Angelika dijo...

Me has hecho llorar, son momentos mus duros. Ver como las personas que quieres van desapareciendo de tu vida...

Belén dijo...

Por eso hay que intentar disfrutar de cada momento :)

Besicos